martes, 31 de julio de 2018

AUN TE ESPERO MAMA



Yo tenía solo 5 años de edad, pero aún recuerdo a una madre tierna, cariñosa y llena de bondad. Era verdaderamente una madre ejemplar,  no dejaría su familia para irse a pasear; ella nos quería, nos adorabas, a mi hermano y a mí, ella no nos dejarías para irse por ahí, ella no nos abandonarías… Ella no lo haría así.
Mi padre era un gran hombre y nos adoraba; éramos una familia que cualquiera deseaba… Hasta que un día mi madre desapareció mientras él trabajaba.

Hoy cumplo 38 años de edad, mi hermano tiene más y mi padre murió sin saber la verdad, nadie sabe qué pasó, cómo y porque mi madre nos dejó.
Fue una tarde de verano, el sol estaba furioso, mucho más ardiente que antes, como si sospechara que pasaría algo espantoso. Mi madre salió vestida como era natural en ella: pantalón cortito y blusa ligera, no importaba que se pusiera, mi madre era tan bella; llevaba en sus manos un poco de dinero, un pequeño recipiente y algunos instrumentos, esos que usaba al comprar los ingredientes para hacer sus rutinas y cocer los alimentos.
A solo una cuadra quedaba el colmadón, escuché decir a todos tras su desaparición; Recuerdo que ese día me dio un beso en la mejilla y acarició mi mentón y me dijo mientras guardaba en su seno el dinero «espérame ahí chiquita, ahora vuelvo » Solo que pasaron horas, días, años y aun la espero.
Se buscó por todos lados, por todos los medios fuimos asistidos; publicada por la tele, por la radio y en todos los caminos y todavía se encuentra en la lista de los desaparecidos.

No se supo nunca nada, si se fue obligada o con su consentimiento, en el suelo encontraron el pequeño recipiente y aquellos instrumentos.

Algunas personas dijeron en medio del alboroto que la vieron cuando en compañía de dos hombres abordaba una moto.
Hubo opiniones opuestas, gente sin saber hablaron y como un sospechoso a mi padre lo interrogaron, pero él no sabía nada de ese triste acertijo y lo dejaron que siga atendiendo a sus dos hijos; cosa que hizo con esmero sin dudarlo ni un poquito, poniendo en práctica la crianza que tuvo desde chiquito.
No sé cómo a mi madre de ese modo pude perder; es uno más de esos casos que se quedan sin resolver. Ya no la buscan, ni la mientan, se esfumó así nada más y aunque dicen que está muerta aun te espero mamá.
Relato basado en una historia real.
Por Valentina Soriano Zapata.

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